La NASA y otras organizaciones de salud pública están trabajando en conjunto para crear un sistema de alerta de polen que podría ayudar a quienes sufren enfermedades producidas por estas diminutas partículas. El polen puede resultar peligroso si usted sufre de asma, de enfermedades cardiovasculares, de neumopatías obstructivas crónicas o neumonía. Aunque la mayoría de las partículas que inhalamos terminan instalándose en porciones superficiales de nuestras vías respiratorias (lo cual ya es lo suficientemente problemático), los fragmentos más pequeños pueden dirigirse de manera peligrosa hacia los pulmones.
Algunos estudios sugieren que existen muchas posibilidades de que estos pequeños fragmentos produzcan inflamaciones y afecten los sistemas respiratorio y cardiovascular de los seres humanos. Un estudio realizado en Holanda, por ejemplo, reveló una importante relación entre las variaciones diarias en la concentración de polen y las muertes por enfermedades cardiovasculares, neumopatías obstructivas crónicas y neumonía. En la imagen: un enebro lanzando una nube de polen hacia la atmósfera. Crédito: Departamento de Salud de Nuevo México.
Un equipo de la NASA, con ayuda de académicos, así como de la industria y de organizaciones dedicadas al cuidado de la salud, se encuentra explorando este tentador vínculo entre el polen, en este caso el polen del enebro, y algunas de estas peligrosas enfermedades.
"Nuestras investigaciones podrían ayudar realmente a las personas que tienen problemas de salud relacionados con el polen", dice Jeff Luvall, líder del equipo y especialista en Ciencias de la Tierra en el Centro Marshall para Vuelos Espaciales, de la NASA, en Huntsville, Alabama.
El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades trabaja con la NASA en este estudio. Len Flowers, quien pertenece al Programa de Seguimiento de Salud Pública Ambiental, del CDC, en el Departamento de Salud de Albuquerque, en Nuevo México, dice "estamos explorando la relación entre dos picos de polen sin precedentes, producidos por el enebro (observados en el norte de Nuevo México), y la cantidad de días de baja laboral tomados por los empleados del estado durante ese tiempo. También estamos analizando las consultas de emergencia y las internaciones por asma registradas en nuestras comunidades, así como otras internaciones por problemas respiratorios y cardiovasculares".
Y qué sucedería si encontraran el vínculo que esperan? El equipo de Luvall ya tiene preparada una solución (y llega directamente desde el espacio). "Los pequeños granos de polen son transportados en el viento y nosotros estamos utilizando los datos proporcionados por satélites de la NASA para ayudar a predecir el movimiento del polen", dice Luvall.
Un pronóstico preciso del transporte y de la dispersión del polen podría ayudar a reducir muchas de las enfermedades mencionadas anteriormente. Esto se haría advirtiendo de la llegada del polen a las personas vulnerables a él. En resumen, ellos sabrían cuándo "protegerse".
"El objetivo es utilizar las imágenes de satélite que muestran cuando las hojas de las plantas comienzan a volverse verdes, como herramienta para predecir los 'estallidos' de polen antes de que éstos ocurran, de modo que sea posible tomar medidas preventivas", afirma Flowers.
¿Cómo funciona todo esto? Básicamente, el polen es un envase. En su interior, cobija la mitad masculina del material genético de su futura descendencia. Su objetivo en la vida es llegar hasta la mitad femenina sea como sea, por tierra o por mar o, en este caso, con la ayuda del viento o de una abeja. Las plantas que son polinizadas por el viento producen grandes cantidades de polen para asegurarse de que al menos algunas de estas partículas lleguen hasta su objetivo. Pero el verdadero problema comienza cuando los cambios en la humedad provocan la pulverización del polen convirtiéndolo de este modo en partículas microscópicas a la vez que poderosas tormentas succionan grandes cantidades de aire mezclado con polen de la superficie de la Tierra. Las fuertes corrientes ascendentes de estas tormentas impulsan los granos de polen hacia la cima de las nubes donde el aire se está congelando, convirtiendo los granos en fragmentos. Después, el aire más frío desciende nuevamente, impregnando de pequeñas partículas de polen las bocanadas de aire que respiramos.
La NASA ha utilizado el MODIS (Espectrorradiómetro de Imagen de Resolución Moderada,) en la batalla contra el polen. El MODIS es un sensor ubicado en dos satélites de la NASA: Terra y Aqua. Este sensor detecta las etapas de crecimiento de diferentes especies de plantas observando los cambios de color que tienen lugar en su parte superior. Algunos cambios de color revelan el momento en el cual las plantas se encuentran a punto de liberar sus hordas de polen.
El "arma" del Departamento de Salud de Nuevo México es una estadística récord en el área de la salud, que resulta clave para el estudio.
Además, el Programa de Seguimiento de Salud Pública Ambiental de Nuevo México y la Corporación ARES cuentan con sistemas de alerta que pueden ser utilizados para advertir a los funcionarios de la salud pública, a los médicos, a los hospitales y a las escuelas, sobre la llegada del polen. La oficina de salud posee un portal en internet que tiene el propósito de alertar a la población sobre eventos relacionados con el polen y también cuenta con un SYRIS (Sistema de Información de Síndrome), que es un sistema utilizado en internet para alertar a los funcionarios de la salud pública. Para este estudio, los investigadores usaron datos proporcionados por el MODIS para identificar cuándo y dónde las comunidades de enebro estaban efectuando la polinización. La próxima propuesta de los investigadores es establecer una red de estaciones para muestreo de suelo que verifiquen el modelo de modo que pueda ser empleado en el futuro para ayudar a quienes tengan en riesgo su salud a causa del polen. Fuente: nasa.gov.
|