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SATÉLITE OCEANOGRÁFICO JASON 2 EN ÓRBITA.

CENOSFERAS DE CARBONO.

HACIA EL SOL.

La nave Solar Probe Plus viajará hasta la corona del Sol para resolver grandes misterios.

"Visitaremos una estrella viva, que respira, por primera vez en la historia", dice la científica Lika Guhathakurta, de las oficinas centrales de la NASA. "Esta es una región inexplorada del sistema solar y hay muchas posibilidades de hacer grandes descubrimientos allí".
El nombre de la misión es Solar Probe+ . Es una nave espacial resistente al calor, que está diseñada para sumergirse a gran profundidad en la atmósfera del Sol, donde puede tomar muestras del viento solar y del magnetismo de manera directa. El lanzamiento de dicha nave podría producirse en el año 2015. Para cuando concluya la misión, 7 años después, quienes ahora la planean creen que Solar Probe+ habrá resuelto dos grandes misterios de la astrofísica y que realizará muchos descubrimientos más durante su viaje.

Los dos misterios que justifican esta misión son la alta temperatura de la corona solar y la desconcertante aceleración del viento solar:

Misterio 1 —La corona: si pudiésemos colocar un termómetro en la superficie del Sol, éste marcaría aproximadamente 6.000o C. La intuición dice que la temperatura debería bajar conforme nos alejamos; en cambio, la temperatura se eleva. La atmósfera externa del Sol, la corona, registra temperaturas de más de un millón de grados centígrados, cientos de veces más caliente que la estrella, que está abajo. Esta elevada temperatura continúa siendo un misterio 60 años después de que se la midió por primera vez.

Misterio2 —El viento solar: el Sol expele un viento caliente de partículas cargadas, que viaja a millones de kilómetros por hora a través del sistema solar. Los planetas, los cometas, los asteroides... todos lo sienten. Curiosamente, no hay viento solar propiamente organizado cerca de la superficie del Sol, aunque entre planetas exista un auténtico vendaval. En algún punto intermedio, algún agente desconocido imprime una gran velocidad al viento solar. La pregunta es ¿de qué se trata?.

La sonda se encuentra aún en una etapa temprana de diseño, llamada "pre-fase A", en las oficinas centrales de la NASA, dice Guhathakurta. "Tenemos mucho trabajo que hacer, pero es muy emocionante".

En su máximo acercamiento, la nave Solar Probe+ estará a 7 millones de kilómetros o 9 radios solares de distancia del Sol. Allí, el escudo de protección contra el calor hecho de un compuesto de carbono deberá soportar temperaturas superiores a los 1.400o C y deberá sobrevivir a estallidos de radiación jamás experimentados por ninguna otra sonda espacial.
Naturalmente, la sonda funciona con la energía del Sol y obtendrá electricidad de paneles solares fríos que se pueden retraer y ubicar detrás del escudo de protección contra el calor cuando la luz del Sol se torna demasiado intensa. A una distancia tan cercana, el Sol se verá 23 veces más ancho de lo que se ve en el cielo desde la Tierra.
Con un probable lanzamiento en el año 2015, Solar Probe+ comenzará su misión principal cerca del final del ciclo solar 24 y la terminará cerca del máximo del ciclo solar 25, predicho para 2022.
Esto permitiría a la nave llevar a cabo un muestreo de la corona y del viento solar en muchas fases distintas del ciclo solar. También garantiza que Solar Probe+ soportará una buena cantidad de tormentas solares cerca del final de su misión. Aunque es peligroso, se llevará a cabo siguiendo un plan: los investigadores sospechan que muchas de las partículas más peligrosas producidas por las tormentas solares se energizan en la corona —justo donde la nave Solar Probe+ estará ubicada. La sonda podrá observar el proceso en acción y mostrar a los investigadores cómo realizar predicciones de eventos de Partículas Energéticas Solares (SEP) que puedan amenazar la salud y la seguridad de los astronautas.

Las reiteradas zambullidas en la corona que realizará la nave Solar Probe+ se lograrán mediante sobrevuelos del planeta Venus. La nave se acercará a Venus siete veces en seis años para torcer su trayectoria y así sumergirse cada vez más profundamente en la atmósfera solar. Adicionalmente, aunque Venus no es el blanco principal de la misión, es probable que los astrónomos aprendan nuevas cosas sobre ese planeta cuando la sonda, repleta de instrumentos, realice su acercamiento.